Salmos 32

RV60
La dicha del perdón
2 Bienaventurado el hombre a quien Jehová no culpa de iniquidad, Y en cuyo espíritu no hay engaño. +
4 Porque de día y de noche se agravó sobre mí tu mano; Se volvió mi verdor en sequedades de verano. +
8 Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar; Sobre ti fijaré mis ojos. +
9 No seáis como el caballo, o como el mulo, sin entendimiento, Que han de ser sujetados con cabestro y con freno, Porque si no, no se acercan a ti. +
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