Juan 4
RV60Jesús y la mujer samaritana
1
Cuando, pues, el Señor entendió que los fariseos habían oído decir: Jesús hace y bautiza más discípulos que Juan
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3
salió de Judea, y se fue otra vez a Galilea.
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5
Vino, pues, a una ciudad de Samaria llamada Sicar, junto a la heredad que Jacob dio a su hijo José.
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6
Y estaba allí el pozo de Jacob. Entonces Jesús, cansado del camino, se sentó así junto al pozo. Era como la hora sexta.
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7
Vino una mujer de Samaria a sacar agua; y Jesús le dijo: Dame de beber.
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8
Pues sus discípulos habían ido a la ciudad a comprar de comer.
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9
La mujer samaritana le dijo: ¿Cómo tú, siendo judío, me pides a mí de beber, que soy mujer samaritana? Porque judíos y samaritanos no se tratan entre sí.
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10
Respondió Jesús y le dijo: Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber; tú le pedirías, y él te daría agua viva.
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Referencias Cruzadas
Éxo 17:6
2Cr 33:12
2Cr 33:18
Sal 10:17
Sal 36:8
Sal 46:4
Isa 9:6
Isa 12:3
Isa 35:6
Isa 41:17
Isa 42:6
Isa 43:20
Isa 44:3
Isa 49:6
Isa 49:10
Isa 55:1
Isa 55:6
Jer 2:13
Eze 47:1
Zac 13:1
Zac 14:8
Luc 11:8
Luc 11:13
Luc 18:13
Luc 23:42
Jua 3:16
Jua 4:14
Jua 4:25
Jua 6:35
Jua 6:51
Jua 7:37
Jua 9:35
Jua 16:3
Jua 17:3
Hch 9:11
Rom 8:32
1Co 1:30
1Co 10:4
2Co 9:15
Efe 2:8
1Jn 5:20
Apo 3:17
Apo 7:17
Apo 21:6
Apo 22:1
Apo 22:17
11
La mujer le dijo: Señor, no tienes con qué sacarla, y el pozo es hondo. ¿De dónde, pues, tienes el agua viva?
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12
¿Acaso eres tú mayor que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, del cual bebieron él, sus hijos y sus ganados?
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13
Respondió Jesús y le dijo: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed;
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14
mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.
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15
La mujer le dijo: Señor, dame esa agua, para que no tenga yo sed, ni venga aquí a sacarla.
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16
Jesús le dijo: Ve, llama a tu marido, y ven acá.
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17
Respondió la mujer y dijo: No tengo marido. Jesús le dijo: Bien has dicho: No tengo marido;
18
porque cinco maridos has tenido, y el que ahora tienes no es tu marido; esto has dicho con verdad.
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19
Le dijo la mujer: Señor, me parece que tú eres profeta.
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20
Nuestros padres adoraron en este monte, y vosotros decís que en Jerusalén es el lugar donde se debe adorar.
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21
Jesús le dijo: Mujer, créeme, que la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre.
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22
Vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos lo que sabemos; porque la salvación viene de los judíos.
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23
Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren.
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Referencias Cruzadas
Jos 24:14
1Sa 12:24
1Cr 29:17
Sal 17:1
Sal 32:2
Sal 51:6
Sal 147:11
Pro 15:8
Can 2:14
Isa 1:10
Isa 10:20
Isa 26:8
Isa 29:13
Isa 43:21
Isa 48:1
Isa 58:2
Isa 58:8
Isa 66:1
Jer 3:10
Jer 4:2
Jer 7:7
Eze 22:30
Mat 15:7
Luc 18:11
Jua 1:17
Jua 4:21
Jua 5:25
Jua 12:23
Jua 16:32
Rom 1:9
Rom 8:15
Rom 8:26
Gál 4:6
Efe 6:18
Flp 3:3
1Pe 2:9
Jud 1:20
24
Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.
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25
Le dijo la mujer: Sé que ha de venir el Mesías, llamado el Cristo; cuando él venga nos declarará todas las cosas.
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26
Jesús le dijo: Yo soy, el que habla contigo.
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27
En esto vinieron sus discípulos, y se maravillaron de que hablaba con una mujer; sin embargo, ninguno dijo: ¿Qué preguntas? o, ¿Qué hablas con ella?
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28
Entonces la mujer dejó su cántaro, y fue a la ciudad, y dijo a los hombres:
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29
Venid, ved a un hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho. ¿No será este el Cristo?
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30
Entonces salieron de la ciudad, y vinieron a él.
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31
Entre tanto, los discípulos le rogaban, diciendo: Rabí, come.
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32
Él les dijo: Yo tengo una comida que comer, que vosotros no sabéis.
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33
Entonces los discípulos decían unos a otros: ¿Le habrá traído alguien de comer?
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34
Jesús les dijo: Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra.
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35
¿No decís vosotros: Aún faltan cuatro meses para que llegue la siega? He aquí os digo: Alzad vuestros ojos y mirad los campos, porque ya están blancos para la siega.
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36
Y el que siega recibe salario, y recoge fruto para vida eterna, para que el que siembra goce juntamente con el que siega.
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37
Porque en esto es verdadero el dicho: Uno es el que siembra, y otro es el que siega.
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38
Yo os he enviado a segar lo que vosotros no labrasteis; otros labraron, y vosotros habéis entrado en sus labores.
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39
Y muchos de los samaritanos de aquella ciudad creyeron en él por la palabra de la mujer, que daba testimonio diciendo: Me dijo todo lo que he hecho.
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40
Entonces vinieron los samaritanos a él y le rogaron que se quedase con ellos; y se quedó allí dos días.
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41
Y creyeron muchos más por la palabra de él,
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42
y decían a la mujer: Ya no creemos solamente por tu dicho, porque nosotros mismos hemos oído, y sabemos que verdaderamente este es el Salvador del mundo, el Cristo.
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Jesús sana al hijo de un noble
43
Dos días después, salió de allí y fue a Galilea.
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44
Porque Jesús mismo dio testimonio de que el profeta no tiene honra en su propia tierra.
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45
Cuando vino a Galilea, los galileos le recibieron, habiendo visto todas las cosas que había hecho en Jerusalén, en la fiesta; porque también ellos habían ido a la fiesta.
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46
Vino, pues, Jesús otra vez a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino. Y había en Capernaum un oficial del rey, cuyo hijo estaba enfermo.
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47
Este, cuando oyó que Jesús había llegado de Judea a Galilea, vino a él y le rogó que descendiese y sanase a su hijo, que estaba a punto de morir.
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48
Entonces Jesús le dijo: Si no viereis señales y prodigios, no creeréis.
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49
El oficial del rey le dijo: Señor, desciende antes que mi hijo muera.
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50
Jesús le dijo: Ve, tu hijo vive. Y el hombre creyó la palabra que Jesús le dijo, y se fue.
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51
Cuando ya él descendía, sus siervos salieron a recibirle, y le dieron nuevas, diciendo: Tu hijo vive.
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52
Entonces él les preguntó a qué hora había comenzado a estar mejor. Y le dijeron: Ayer a las siete le dejó la fiebre.
53
El padre entonces entendió que aquella era la hora en que Jesús le había dicho: Tu hijo vive; y creyó él con toda su casa.
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