Mateo 9

RV60
Jesús sana a un paralítico
1 Entonces, entrando Jesús en la barca, pasó al otro lado y vino a su ciudad. +
3 Entonces algunos de los escribas decían dentro de sí: Este blasfema. +
5 Porque, ¿qué es más fácil, decir: Los pecados te son perdonados, o decir: Levántate y anda? +
6 Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados (dice entonces al paralítico): Levántate, toma tu cama, y vete a tu casa. +
7 Entonces él se levantó y se fue a su casa.
Llamamiento de Mateo
9 Pasando Jesús de allí, vio a un hombre llamado Mateo, que estaba sentado al banco de los tributos públicos, y le dijo: Sígueme. Y se levantó y le siguió. +
10 Y aconteció que estando él sentado a la mesa en la casa, he aquí que muchos publicanos y pecadores, que habían venido, se sentaron juntamente a la mesa con Jesús y sus discípulos. +
11 Cuando vieron esto los fariseos, dijeron a los discípulos: ¿Por qué come vuestro Maestro con los publicanos y pecadores? +
12 Al oír esto Jesús, les dijo: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. +
La pregunta sobre el ayuno
14 Entonces vinieron a él los discípulos de Juan, diciendo: ¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos muchas veces, y tus discípulos no ayunan? +
15 Jesús les dijo: ¿Acaso pueden los que están de bodas tener luto entre tanto que el esposo está con ellos? Pero vendrán días cuando el esposo les será quitado, y entonces ayunarán. +
16 Nadie pone remiendo de paño nuevo en vestido viejo; porque tal remiendo tira del vestido, y se hace peor la rotura. +
17 Ni echan vino nuevo en odres viejos; de otra manera los odres se rompen, y el vino se derrama, y los odres se pierden; pero echan el vino nuevo en odres nuevos, y lo uno y lo otro se conservan juntamente. +
La hija de Jairo, y la mujer que tocó el manto de Jesús
18 Mientras él les decía estas cosas, vino un hombre principal y se postró ante él, diciendo: Mi hija acaba de morir; mas ven y pon tu mano sobre ella, y vivirá. +
19 Y se levantó Jesús, y le siguió con sus discípulos. +
20 Y he aquí una mujer enferma de flujo de sangre desde hacía doce años, se le acercó por detrás y tocó el borde de su manto; +
21 porque decía dentro de sí: Si tocare solamente su manto, seré salva. +
22 Pero Jesús, volviéndose y mirándola, dijo: Ten ánimo, hija; tu fe te ha salvado. Y la mujer fue salva desde aquella hora. +
23 Al entrar Jesús en la casa del principal, viendo a los que tocaban flautas, y la gente que hacía alboroto, +
24 les dijo: Apartaos, porque la niña no está muerta, sino duerme. Y se burlaban de él. +
25 Pero cuando la gente había sido echada fuera, entró, y tomó de la mano a la niña, y ella se levantó. +
26 Y se difundió la fama de esto por toda aquella tierra. +
Dos ciegos reciben la vista
28 Y llegado a la casa, vinieron a él los ciegos; y Jesús les dijo: ¿Creéis que puedo hacer esto? Ellos dijeron: Sí, Señor. +
29 Entonces les tocó los ojos, diciendo: Conforme a vuestra fe os sea hecho. +
30 Y los ojos de ellos fueron abiertos. Y Jesús les encargó rigurosamente, diciendo: Mirad que nadie lo sepa. +
31 Pero salidos ellos, divulgaron la fama de él por toda aquella tierra. +
Un mudo habla
32 Mientras salían ellos, he aquí, le trajeron un mudo, endemoniado. +
33 Y echado fuera el demonio, el mudo habló; y la gente se maravillaba, y decía: Nunca se ha visto cosa semejante en Israel. +
34 Pero los fariseos decían: Por el príncipe de los demonios echa fuera los demonios. +
La mies es mucha
35 Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo. +
36 Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor. +
37 Entonces dijo a sus discípulos: A la verdad la mies es mucha, mas los obreros pocos. +
📖 Mateo 9
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